Opinion
Cuando tu vida empieza los cumpleaños se celebran con la misma energía con la que llegaste al mundo. Hay gritos, dramas, y una sensación de que el mundo se detiene por ti. Mi sobrina celebra el suyo con tres días de fiesta. Síntoma de un departamento pequeño, claro, pero también de ser la única niña en una familia de adultos. Nadie se quiere perder su sexto cumpleaños.
Tíos cruzan provincias, papás de colegio acuerdan el menú, se proponen horarios para las videollamadas, se envuelven regalos. Se sufre la celebración de la vida. Cuando ella nació me arrebató el título del más joven de la familia, aunque ya hace muchos años que no soy capaz de contar mis años con los dedos, fue un alivio. Será su historia la que ocupara nuestras charlas, agradezcamos juntos al señor que su futuro siempre será más interesante que mi presente.
Libre de la atención y de las preguntas incómodas, paso mis cumpleaños en el primer día de año, como otro evento más al que no asistiré. Quienes más me conocen, suelen enviarme sus invitaciones con meses de antelación.
Es imposible decirles que no. Las grandes celebraciones siempre exigen logística, coordinación, y tiempo. Me opongo a hacer cumpleaños, pero llegar puntual a una reunión que lleva meses marcada en mi agenda es la mejor cortesía. Un amigo, que cumple en navidad, suele escaparse de todos y viajar el mismo día a otro país. Aviones vacíos. Precios cómodos. Destinos extraños. A veces se queda con amigos, pero al final de la noche se celebra a sí mismo con el regalo de ser un extraño por completo. Cuando lo saludas, envía una postal digital de donde está. Agradece, pero preferiría estar solo.
Mi mamá, una fanática del canto, suele cantar con ánimos la canción que Disney insiste en no regalar a cada cumpleaños que va. Corista durante todo su vida es la que se acuerda de la letra, acompaña con las palmas, y expresa su alegría de estar ahí sin ningún tipo de recato. Siempre ha sido así, pero en los últimos años, siento que además del cumpleaños celebra estar ahí. No sabe que pasará los próximos años, a que otras fiestas podrá ir, pero si tiene otro día para cantar no lo hará a medias.